Este yeti tiene ganas de incordiar y tu le vas a indicar como hacerlo, haz bolas de nieve y lanzaselas a los esquiadores, pero ojo que no te vea el fotógrafo.
Esta vez no andas con finezas, te has traido un palo especial y has colocado, unas cuántas minas por si acaso.
¡En qué yeti más cruel te has convertido!